miércoles, 1 de marzo de 2017

CUENTO DE MIÉRCOLES DE CENIZA “40 DÍAS PARA MEJORAR”


          Había una vez un reino lleno de personajes muy guapos y a veces buenos, que tenía un palacio blanco con una  torre altísima coronada por cuatro almenas puntiagudas.

          En ese reino, había tres príncipes: Turi, que tenía cinco años, Mina, que tenía cuatro y Pam, que solo tiene tres pero pronto se hará mayor.


           Los tres principitos de aquel reino de Sonrisas estaban un poco tristes, porque se había acabado el Carnaval. Se lo habían pasado muy bien con sus disfraces de emoticonos enamorados, emoticonos muertos de risa, emoticonos burladores con lengua fuera… Habían comido orejuelas y bailado por todo el colegio… Se habían divertido muchísimo, pero todo había acabado y los mayores decían que EL MIÉRCOLES DE CENIZA empezaba la CUARESMA.

          ¿Qué era eso de “Cuaresma”? Suena raro. Pero solo se refiere a los cuarenta días que quedan hasta la Semana Santa. Cuarenta son muchos. Necesitaría ocho manos para poderlos contar con los dedos. Menos mal que tengo aquí el ábaco ¿Alguien me podría ayudar?

          Ahora, Turi, Mina y Pam estaban sorprendidos. ¡Cuarenta días por delante!... ¿QUÉ PODRÍAN HACER CON ELLOS? Como Turi era el mayor tuvo una gran idea: Podríamos organizar concursos de domesticar dragones. A sus hermanitos no les gustó la idea….qué miedo…



          Mina propuso que en esos cuarenta días, en ese reino tan feliz podría celebrarse un Festival de pintar pétalos de margarita. Pero Turi y Pam se taparon los oídos con cara de asco. No, no… cualquier cosa menos eso, que luego Mina querría deshojarlas todas una por una y eso no lo iban a aguantar.

          Pam, Aunque era el más pequeñito, tenía por costumbre pensar muy bien antes de proponer algo, y se le ocurrió una gran idea: “¡YA LO TENGO!” exclamó gritando un poco… Vamos a jugar todos a ser mejores. Cuarenta días para mejorar.
         
          Sus hermanitos le miraron sorprendidos y enseguida pensaron en todos los amigos que tenían por el reino, todo lo que podría cambiar si se esforzaban en mejorar.

          Había niñas que dejarían de quejarse a todas horas; niños que respetarían las normas del fútbol porque así es mucho más divertido; habría peques que ya ni empujarían ni pegarían a otros compañeros; en el colegio, empezarían a obedecer siempre a sus profesoras; y en casa los papás y mamás no se enfadarían jamás porque los peques serían siempre muy obedientes…

           40 días para mejorar son mucho, pensaron los tres, y cada vez estaban más contentos. Decidieron contar a todos sus amigos del reino la aventura  intentar mejorar todos juntos. Cada semana iban a reunirse para comprobar cuántas cosas había hecho cada uno en su casa y en el cole para conseguir ser muy buenos, ser mejores. E incluso harían dibujos de sus hazañas.

          Para empezar la Cuaresma en ese miércoles tan especial, Pam también propuso que se iban a marcar todos en la frente una cruz de ceniza y así no se les iba  a olvidar el importante reto de SER MEJORES CADA DÍA.




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